miércoles, 21 de marzo de 2012

El campanu y el señorito.

Para quien no lo sepa, el “campanu” es el primer salmón que se pesca cada temporada en los ríos asturianos. Por el honor de comérselo (aun cuando su carne es exactamente igual al que se pesca en segundo o quincuagésimo lugar) algunos presumidos con dinero pagan miles de euros al pescador que lo obtiene. 

Un señorito, todos sabemos lo que es. 

El próximo fin de semana se celebran elecciones autonómicas en Andalucía y en Asturias. En el primer caso, tocaban, y en el segundo, son la repetición de las del año pasado, pues el Macho Cascos ha sido incapaz de entenderse con nadie para gobernar, cosa que, por otra parte, no era de extrañar. 

Parece que en ambos casos las cosas están en el aire. En Andalucía se ha ido recortando la ventaja con la que partía el PP, con lo que es posible que no alcance la mayoría absoluta que necesita para gobernar, y en Asturias pudiera ser que ganara el PSOE, pero sin mayoría suficiente, pues se prevé una coalición de derechas entre el PP y Cascos. Todos sabemos que el gobierno de la nación está retrasando la publicación de los presupuestos para que no se espante el votante andaluz y asturiano que aún tenga un mínimo interés en la defensa de lo público. No obstante, las medidas que está tomando ya permiten ver por dónde van a ir los tiros.

Ya he cargado en otros posts contra los ingenuos que creían que el PP iba a defender los intereses de los trabajadores. La reforma laboral les ha quitado la careta y parte de la cara dura con la que prometieron lo que sabían que no iban a cumplir. Si, realmente, nunca hubo lugar al engaño, ahora, con la información que nos ha proporcionado el PP en sus primeros meses de gobierno, asturianos y andaluces ya no tienen excusa. Su voto va a decidir en Andalucía si gobierna el señorito o el currante, y en Asturias si manda el que pesca el campanu o el que se lo come. Y las consecuencias van a ser tan obvias que no merece la pena ni dedicar dos líneas más a este post.

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