jueves, 19 de abril de 2012

¡Vaya cadena de despropósitos!


Hechos:

1.- El Rey se rompe la cadera en Botsuana mientras está en una cacería de elefantes.

2.- Sale un chiquilicuatre con pinta de pijo relamido, que resulta ser nada menos que el VICEportavoz del PP (ahí es ná), y se permite poner al Jefe del Estado a los pies de los caballos insinuando que se ha ido sin conocimiento del gobierno.

3.- Bobadas varias de los miembros del gobierno sobre si se sabía o no se sabía que el Rey se había ido de caza (otra cosa son los comentarios de la oposición, que seguramente también desconocían los detalles sobre el viaje que ahora conocemos –véase punto 4).

4.- Sale a la luz que el viaje está pagado por el amigo del Rey que “consiguió” para España el contrato del AVE a la Meca.

5.- Se obliga al Jefe del Estado a pedir perdón en televisión de forma infantil (esto, si es que hay que hacerlo, se tiene que hacer por el propio gobierno con una nota de la Casa Real).

6.- No dimite nadie del gobierno.

Cuando redacté  mi post anterior, no se sabía el vital punto 4, que cambia por completo el panorama (afortunadamente sí que me referí a la necesidad de que el Rey alterne con individuos de diferente ralea en beneficio de los intereses de España, lo que nos ha servido, por ejemplo, para conseguir ese sustancioso contrato ferroviario desplazando a los franceses).

Lo único que chirría son los pobres elefantes (también dije que la caza –que me repugna- es una de las herramientas indispensables para la gestión de los parques nacionales, si es que se hace bien), pero dejando eso de lado quien merece una disculpa es el Rey.

El Rey nos sirve para eso, para hacer amigos, de los que España se aprovecha. Y a los amigos hay que corresponderles, y estos árabes son muy mirados para estas cosas. ¿Cómo va a desairar el Rey a ese señor por muy repugnante que nos resulte la caza de elefantes? ¿No se saca a cenar (y a lo que corresponda después) a los jefes de compras de cualquier empresa de medio pelo? Las relaciones personales son vitales en el mundo de los negocios, y en la política internacional, donde la mayoría de los actores cambian cada x años, más todavía.

Si tuviéramos un gobierno como corresponde, la sucesión de hechos tendría que haber sido la siguiente:

1.- El gobierno pide al Rey que agasaje al árabe como corresponda.

2.- El Rey se rompe la cadera en Botsuana mientras está en una cacería de elefantes invitado por ese señor.

3.- El gobierno sale en pleno a defender la gestión del Rey en interés de España.

Al margen queda su presunto affaire extraconyugal. Sería el primer Borbón que desaprovechara una ocasión así pero, en cualquier caso, eso es un asunto que tendrá que tratar con la Reina. 

Y que esto tenga que decirlo alguien como yo...

lunes, 16 de abril de 2012

¿Y si el Rey estuviera gagá y Rajoy fuera un incompetente?


El curioso incidente del monarca en Botswana tiene más facetas que un diamante bien tallado.

La primera, la absoluta falta de sensibilidad social de un rey que, en unos momentos de depresión económica sin precedentes, se da el lujazo de irse de cacería a un país africano.

La segunda, lo que es muy grave y a cualquier cargo público le costaría el puesto, que ese viaje se lo haya pagado un grupo de empresarios que viajaron con él en un avión privado y cuyos nombres, no me puedo explicar por qué, no han trascendido. Salpicada como está la monarquía por corruptelas varias, esto es a estas alturas inaceptable.

La tercera, que el sentir placer por la caza mayor, que de habitual consiste en ejecutar a un bicho que otro te pone a tiro, hace cuestionarse a qué lado de la escopeta está el más animal de los dos.

La cuarta, que la caza sea de elefantes, un animal que goza en casi todos los países en los que habita, de una protección especial. Y ello independientemente de que la caza sea uno de los medios de gestión de los parques nacionales para evitar la sobrepoblación de algunas especies que no pueden ser abatidas por los depredadores y que no tienen la salida de expandirse por otros territorios.

La quinta, que el presidente de honor de WWF sea un conspicuo cazador.

La sexta, que no es la primera vez que se le pilla al rey en una de estas: recordemos el oso borracho de Rusia.

La séptima, que el rey no puede poner en peligro la cohesión social de este país por darse un caprichito fuera de lugar en el fondo, en la forma y en razón de su casi octogenaria edad.

La octava, que el rey fuera a Botswana no sólo para cazar elefantes, sino también a alguna conejita de dos patas con quien ya se le había relacionado en el pasado.

La novena, que en su comportamiento privado (si es que lo tuviera, que yo lo dudo), el rey actúe con total desprecio al sentir general de los españoles, que consideran execrables este tipo de actividades.

Y la décima, y quizás la más importante, que el gobierno de España, que ahora está lleno de listos, no se hubiera dado cuenta de que el rey había salido de viaje y para qué.

Con todo esto (y seguramente con algo más), el rey ha demostrado que, a día de hoy, carece de capacidad para ejercer la jefatura de un estado como el español, quizás de mayoritaria ideología republicana pero de convicción juancarlista.

Yo, como puede suponerse, estoy en contra de la caza. Me parece que ese placer por matar que experimentan los cazadores deberían hacérselo mirar por un especialista, pero aun así, reconozco que el rey debe ser cazador. Y debe serlo porque no puede dejarse de lado la posibilidad de relacionarse socialmente con los típicos satrapillas que gozan con esta actividad. Debe ser cazador, esquiador, golfista, navegante, sportsman en general, para poder alternar en cualquier ocasión con quien sea necesario. Pero de ahí a que organice su vida y la de su país en torno a esas aficiones va un trecho.

Por otro lado, el pensar que el rey puede disponer de su vida privada a su antojo, creo que es desconocer su papel y las circunstancias en las que lo asumió y lo ejerce. Un rey no tiene que someterse a elecciones cada cuatro años, sino cada día. Ésa es la servidumbre que tiene tan alta dignidad (¿y si la cadera se la hubiera roto en un local de alterne en Bangkok?).

Y aquí es donde entramos en la responsabilidad del gobierno de Rajoy: si autorizaron el viaje malo, pero si lo desconocían, peor. Alguna cabeza tiene que rodar (y lo digo en sentido figurado, que cuando se habla de monarquía y de rodar cabezas, alguien puede querer ser demasiado literal). Esto por un lado. Por el otro, el Gobierno de España no puede dejar con el culo al aire al Jefe del Estado: si éste se ha ido sin permiso, no debe reconocerlo así, sino lavar ese trapo sucio en casa y adoptar las medidas necesarias para que el rey no vuelva a hacer de su capa un sayo (esas medidas debería haberlas tomado hace tiempo para prever estos y otros conocidos desvaríos de Don Juan Carlos).

Comparto al cien por cien las declaraciones de Tomás Gómez, seguramente el único que ha hablado con sensatez y firmeza en este asunto. Al rey le quedan cada vez menos años por vivir, y seguramente tiene derecho después de sus grandes e innegables servicios a España (por otro lado bien retribuidos), a elegir cómo quiere pasarlos. Pero si su elección es incompatible con la alta dignidad que su puesto requiere, tiene que abdicar en su hijo, lo cual no es ninguna tragedia ni ningún desdoro. Así, podrá ganarse el derecho a una vida privada que yo, desde luego, al Rey de España no le reconozco.

miércoles, 4 de abril de 2012

¿Y qué dice la Iglesia...


…de la ciudad del juego en España?

¿Cuál es su posición pastoral con respecto a un negocio que estimula los más bajos instintos de los ciudadanos?

No por casualidad a Las Vegas, la de verdad, se le conoce con el sobrenombre de sin city. ¿No va a abrir la boca Rouco sobre el proyecto español de la ciudad del pecado? ¿O tal vez piensa ya en celebrar en ella la próxima Jornada Mundial de la Juventud? Desde luego los chavales se lo iban a pasar mucho mejor, aunque, eso sí, en lugar de dormir en iglesias de barrio, tendrán que albergarse en casinos, salas de fiesta y prostíbulos. ¡Qué se le va a hacer!

A mí, que soy un rojo demoníaco, me llama la atención como dos partidos (PP y CiU) de esencia católica (o al menos eso dicen ellos), con dirigentes (algunos) de misa diaria y escapulario en el bolsillo, se estén disputando como lobos hambrientos la carroña del juego, la droga, el alcohol y la prostitución.

Lo que pasa en Las Vegas se queda en Las Vegas. Es un conocido adagio americano sobre el despendole sin consecuencias que se ofrece y se busca en esa ciudad por los ciudadanos estadounidenses de bien, esos que leen la Biblia a diario y que tienen en la boca a Dios y en la mano la pistola. Y eso parece que les hace tilín a los Aguirre, Botella, Montoro, Rajoy, Mas, Trías, Durán y todos los demás. A mí no me cuesta trabajo imaginarme a la Aguirre y a la Botella, cachondas donde las haya, de rodillas en la cama, en ropa interior, con una botella espumosa de champán en la mano y con la corbata de un musculoso y complaciente gigoló (liberal, eso sí), en la cabeza. ¿Y a usted?

viernes, 30 de marzo de 2012

El tiro por la culata.


Centenares de miles contra la gaviota carroñera.
Pues parece que al PP le puede salir más caro de lo que pensaba su depredación del contrato social y del pacto constitucional.

Para empezar, las elecciones andaluzas. No es lo peor (para ellos) el enésimo fracaso de Javier Arenas Bocanegra, ni que haya sido nuevamente incapaz de arrebatar el gobierno andaluz a la izquierda. No. Lo peor (para ellos) es el auge de Izquierda Unida (¡los comunistas!), que ahora va a poder condicionar y escorar hacia la izquierda las políticas siempre más moderadas del PSOE. Y esto va a ser una constante en los próximos años, hasta que los socialistas sean capaces de rehacerse del varapalo de las pasadas elecciones.

Y para seguir (porque esto no parece que vaya a terminar aquí) la huelga y la multitudinaria manifestación de ayer (todavía no doy crédito), que ha sacado a la calle a gente que habitualmente no se manifiesta. Por algunas de las caras que vi, por los pendientes de perla y miradas de despistados, me atrevería a decir que había incluso gente de derechas de toda la vida (como Dios manda), que se han dado cuenta de que a sus hijos los van a tratar como mercancías y, claro, no les parece bien. Porque esta desvergüenza pepera está dando lugar a que la gente despierte, a que se reconozca en lo que es y a que se estrechen lazos de clase durante mucho tiempo dormidos.

Lo peor que le ha pasado en la historia al trabajador de la Europa Occidental ha sido la caída del Muro de Berlín. Mientras existía la amenaza comunista, el capital, miedoso como es, ofreció al obrero una serie de derechos y ventajas (sanidad, educación, participación en los beneficios económicos de la nación…) para evitar perder su posición de dominio. Una revuelta comunista en Europa era imposible, pues hasta el último de los obreros tenía más que perder que ganar con ello (¡si hasta tenía tele!). Pero hundida la URSS, los capitalistas perdieron el miedo, empezaron a hablar del fin de la historia y de la ideología única (la suya), y a poner los cimientos de este combate que estamos padeciendo contra el estado social, con el propósito de devolvernos a las relaciones laborales/sociales del siglo XIX. Casi lo han conseguido; en eso están, pero que no olviden que, por mucho que les pese, Marx tenía razón en la concepción dialéctica de la historia.

Pero quizás esta vez han mordido más de lo que pueden comer: están traspasando con total desfachatez las líneas rojas para invadir de lleno la dignidad personal de los trabajadores. Y ahora, cada cuatro años hay elecciones, y puede que, no sólo salgan disparados del gobierno de la nación, como sin duda saldrán, sino que quienes entren den la vuelta a la tortilla de una manera que no se esperan. Veremos lo que va sucediendo en las próximas elecciones en los demás países de Europa. Veremos cuánto tiempo perdura ese monocorde gobierno de derechas que hay hoy en Europa. Francia, Alemania, Italia, Reino Unido… ¿Cuánto más va a aguantar la gente a que los tecnócratas a sueldo de quienes les han empobrecido les quiten también los pocos derechos y ventajas que les quedan por permitir el enriquecimiento de los de siempre? La economía del miedo está explicada hasta la saciedad, pero ésta sólo es posible en regímenes dictatoriales. Aquí tenemos a los deleznables Jotapedros, Intereconomías y ansones intentando instaurar uno utilizando el miedo y la mentira sistemática. Pero eso no parece que vaya a ser suficiente (al menos para todos).

Disparar la pistola de Judas es lo que tiene, que te revienta la cara.

miércoles, 21 de marzo de 2012

El campanu y el señorito.

Para quien no lo sepa, el “campanu” es el primer salmón que se pesca cada temporada en los ríos asturianos. Por el honor de comérselo (aun cuando su carne es exactamente igual al que se pesca en segundo o quincuagésimo lugar) algunos presumidos con dinero pagan miles de euros al pescador que lo obtiene. 

Un señorito, todos sabemos lo que es. 

El próximo fin de semana se celebran elecciones autonómicas en Andalucía y en Asturias. En el primer caso, tocaban, y en el segundo, son la repetición de las del año pasado, pues el Macho Cascos ha sido incapaz de entenderse con nadie para gobernar, cosa que, por otra parte, no era de extrañar. 

Parece que en ambos casos las cosas están en el aire. En Andalucía se ha ido recortando la ventaja con la que partía el PP, con lo que es posible que no alcance la mayoría absoluta que necesita para gobernar, y en Asturias pudiera ser que ganara el PSOE, pero sin mayoría suficiente, pues se prevé una coalición de derechas entre el PP y Cascos. Todos sabemos que el gobierno de la nación está retrasando la publicación de los presupuestos para que no se espante el votante andaluz y asturiano que aún tenga un mínimo interés en la defensa de lo público. No obstante, las medidas que está tomando ya permiten ver por dónde van a ir los tiros.

Ya he cargado en otros posts contra los ingenuos que creían que el PP iba a defender los intereses de los trabajadores. La reforma laboral les ha quitado la careta y parte de la cara dura con la que prometieron lo que sabían que no iban a cumplir. Si, realmente, nunca hubo lugar al engaño, ahora, con la información que nos ha proporcionado el PP en sus primeros meses de gobierno, asturianos y andaluces ya no tienen excusa. Su voto va a decidir en Andalucía si gobierna el señorito o el currante, y en Asturias si manda el que pesca el campanu o el que se lo come. Y las consecuencias van a ser tan obvias que no merece la pena ni dedicar dos líneas más a este post.

lunes, 13 de febrero de 2012

Todos los días pasa un tonto por la estación de Atocha (2).

¿De verdad alguien creía que los del PP iban a gobernar a favor de los trabajadores? ¿Todavía quedan gilipollas de este calibre? La reforma laboral del PP ha quitado la careta definitivamente a estos sinvergüenzas. Sinvergüenzas por mentirosos, porque con cada acción de gobierno están contradiciendo las pocas promesas que hicieron en campaña electoral; sinvergüenzas por ladrones, porque tienen en la agenda la privatización (el robo) de servicios y empresas públicos que entre todos construimos y que a todos nos van a quitar para entregárselos a sus amigos/amos para que hagan negocio a nuestra costa; sinvergüenzas por delincuentes porque no paran de orquestar conspiraciones, la última condenar al instructor del juicio, para que los ladrones co-partidarios de la Gürtel se vayan de rositas; sinvergüenzas por cohonestar los abusos de los empresarios sin escrúpulos que llevan años abusando de los trabajadores a su cargo; sinvergüenzas por tratar de ocultar las medidas que toman a sabiendas de lo escandalosamente abusivas que son; sinvergüenzas por construirse un Estado a la medida olvidando el pacto constitucional; sinvergüenzas, en fin, por gobernar para una reducida casta de este país (y de los demás) dejando en la cuneta a la inmensa mayoría (muchos de ellos, idiotas que les votaron) de los españoles.
Ahora ya sabemos por qué dijo Rajoy que las únicas plazas de empleo público que no se amortizarían serían las de la policía. Se va a armar gorda (¡eso espero!).

jueves, 26 de enero de 2012

¡Dios nos ponga donde haiga!

El ser juzgado por los iguales es la razón de ser del jurado popular. Que sean tus propios conciudadanos quienes juzguen si tu conducta es reprochable, si está dentro del tipo penal y, por ello, merece un castigo.
Antes que nada que conste mi frontal oposición al jurado. Cuando a uno se le rompe una tubería, llama al fontanero, cuando está enfermo va al médico y no pide opinión sobre si lo está a la portera de su casa. La administración de la justicia, la aplicación del Derecho, no es ningún juego y no puede tampoco quedar en manos de unos ciudadanos desinformados, para quienes la decisión de culpabilidad o inocencia de un reo es un acto extraordinario en su vida, un acto para el que carecen en absoluto de preparación. Por eso siempre se ha dicho que si eres culpable, mejor que te juzgue un jurado y si eres inocente un juez profesional. En ambos casos tus posibilidades de salir con bien son más elevadas.
Pues esto es lo que ha pasado. Nadie que haya asistido al juicio de Camps puede dudar de que él no pagó los famosos trajes. No hay ratero en este país que se haya librado con la mitad de las pruebas acusatorias que se han presentado contra el ex presidente valenciano (en realidad, no hay ratero que se libre con la simple identificación de la víctima). Y sin embargo, el jurado popular, los conciudadanos de Camps como él recalcó, le han declarado inocente (a él y al ridículo niñato pijo de Ricardo Costa –el de los 100 gramos de caviar).
La razón de esta barbaridad jurídica no creo que haya que buscarla sólo en la afinidad política de los jurados, que también. Va mucho más allá y entra en las profundidades de la manera de ser de los españoles, o al menos, dada su procedencia, de los valencianos. Igual que Berlusconi era el fiel reflejo de lo que le gustaría ser al italiano medio, y por eso jamás perdió unas elecciones; del mismo modo que OJ Simpson salió absuelto por un jurado identificado con sus éxitos deportivos pese a la evidencia de que había asesinado a su mujer y su amante; al igual que ellos y muchos otros, Camps se ha convertido en el paradigma de sus convecinos y por eso éstos no pueden condenarle. Revalidados en las urnas sus trapicheos, el jurado popular no podía por menos que considerar, en una mayoría de 5 a 4, que su conducta ha sido honorable.
O que quizás no lo haya sido, pero que ellos también hubieran hecho lo mismo de estar en su posición. Seguramente la distribución de votos en el jurado está en línea con la forma de ser de los ciudadanos de este país (al menos del País Valencià) de pícaros: de cada nueve, cinco se dejaría sobornar o robaría, que viene a ser lo mismo, si tuviera ocasión. Con esta mayoría sociológica de sinvergüenzas, qué podemos esperar de este país.

miércoles, 25 de enero de 2012

La privatización de la Soberanía Nacional.

Era sólo cuestión de tiempo. La aventajada alumna de Margaret Thatcher (esa gran amiga de Pinochet) que tenemos por presidenta de la Comunidad Madrid, la lideresa popular por excelencia, esa mujer “cojonuda”, en palabras de Díaz Ferrán, modelo por otro lado del empresariado español de abolengo, ha dado un definitivo paso adelante.
No conforme con la privatización de cualquier ente público (o sea, nuestro) que pueda repartir beneficios entre sus fieles amigos, ahora toca la soberanía nacional. Así lo ha anunciado sin sonrojo alguno: hará lo que haga falta para que se instalen en Madrid los mafiosos del juego de medio mundo. Gracias a ello se crearán miles de puestos de trabajo, abriéndose dos nuevos nichos de negocio para los emprendedores más decididos: la prostitución y el matonismo. Nuestras hijas e hijos tendrán así un prometedor futuro profesional por delante.
Claro que para ello hay que hacer algún retoque de menor importancia, como cambiar al antojo de los “empresarios” del juego las leyes emanadas del parlamento (nacional o regional). Es la empresa privada la que tiene que tomar el mando y decidir si lo que las leyes, máxima expresión de la soberanía popular, dicen vale o no vale para que ellos puedan hacer negocios a sus anchas y ganar todo el dinero posible. Dinero que sacarán de los bolsillos de los pobres idiotas que todavía creen que se puede ganar contra la banca (del casino, claro).
La privatización del parlamento. ¡Qué gran lección liberalista! ¡Y qué gran ahorro para el ciudadano! En época de recortes como la que vivimos, ¿qué mejor que sustituir las caras e ineficientes cámaras legislativas por un directorio de contables que analice los beneficios y costes económicos de cualquier iniciativa que pueda presentarse y decidir así sobre su aceptación?

lunes, 28 de noviembre de 2011

Hemos perdido el centro. ¡Por fin!

Las elecciones las gana quien gana el centro. Eso es lo que dicen y en esa estrategia se diseñan, no sólo las campañas electorales, sino también, parece ser, las acciones de gobierno.

No voy a entrar a discutir si esto es cierto o no, pero, en cualquier caso, aquella afirmación es incompleta, al menos para el Partido Socialista. Porque si es verdad que las elecciones se ganan con los votos de centro, no lo es menos que se pierden por la izquierda; en especial con los votos que no depositan en las siguientes elecciones los votantes de izquierdas desencantados de las políticas tibias (y a veces más que tibias) de los gobiernos socialistas.

Vistos los análisis publicados por los medios de comunicación sobre a quiénes han ido los votos del PSOE y de dónde han venido los del PP, parece que hay dos realidades incontestables: por la izquierda se han ido a la abstención y a Izquierda Unida (aparte de a algún otro partido minoritario), y por la derecha a UPyD. Los que han ido al PP (que sólo ha obtenido 500.000 votos más que en las elecciones anteriores), son muy poquitos, gracias a la irrupción del partido de Rosa Díez, que se está haciendo hueco como partido de centro, o, mejor dicho, como refugio de los centristas que votan ocasionalmente al PSOE y de los centroderechistas que no comulgan con los rancios pronunciamientos del PP en cuestiones sociales.

De continuar esta tendencia, se abre un panorama en el que el PP pasará a ser el partido de derechas sin complejos que anhelan muchos de sus votantes, UPyD el partido de centro con el objetivo de convertirse en bisagra (como todos los partidos de centro que en el mundo han sido –salvo la UCD de los primeros tiempos), y el PSOE, por fin, el partido que dé respuesta de una vez por todas a las demandas ya inaplazables del votante de izquierdas de este país.

Por eso yo me alegro de la irrupción de UPyD, en cuyo favor (y por ser de estricta justicia también) hay que reformar la Ley Electoral para que todos los votos valgan lo mismo. Lo mismo cabe decir de la tradicional sub-representación de Izquierda Unida, que ha dejado de ser perjudicada por la llamada al voto útil contra el PP. (Y con esta reforma, de paso, terminar con la dependencia de partidos nacionalistas periféricos para garantizar la gobernabilidad de España).

Y es que yo no estoy seguro de que sea beneficioso para el PSOE (para el socialismo desde luego que no) esa denodada lucha por un centro político voluble y que condiciona alguna de las señas de identidad del socialismo español. Porque, ¿cómo es posible que tras dos décadas y seis legislaturas de gobiernos socialistas todavía tengamos pendiente de resolución cuestiones como la correcta ubicación de la Iglesia Católica en la vida pública española o la laicidad de la enseñanza?

Los gobiernos del PSOE han significado siempre un enorme avance en cuestiones sociales respecto de los grises periodos gobernados por la casposa derecha española. Por eso da más rabia que, tras cada uno de los dos periodos de gobierno del PSOE, tengamos la sensación de que hemos perdido por haber decepcionado a “los nuestros” o, como se suele decir desde la cúpula del partido, “por no haber sabido explicar nuestra acción de gobierno”.

jueves, 17 de noviembre de 2011

Todos los días pasa un tonto por la estación de Atocha.

Las inmediaciones de la estación de tren de Madrid han sido siempre escenario de timadores que, faltos de escrúpulos, se aprovechaban de los pobres paletos que, con su maleta de cartón atada con una cuerda, venían a la capital a intentar buscarse la vida escapando de las penurias del mundo rural. Ingenuos como eran, no dudaban en dar crédito a trucos tan viejos como la estampita o el tocomocho. Nos sorprende que todavía en nuestros días, estos mismos timos, tan soberbiamente interpretados por Tony Leblanc en el cine español, sigan teniendo éxito, pero no debería extrañarnos cuando el fundamento de los mismos es la cómplice maldad de quien finalmente acaba cayendo en ellos. Por eso mismo no compadecemos al timado, cuyo propósito inicial era aprovecharse de otro que se presentaba ante él en una posición de necesidad. Esto es lo que diferencia los timos clásicos de otras estafas más modernas y elaboradas: en aquéllos se castiga la codicia; en éstas se penaliza sólo la ingenuidad.

Mariano Rajoy comparece a las elecciones no como un timador clásico que busca la corrupción moral del engañado, sino como uno de esos taimados estafadores modernos que embaucan al personal con promesas vanas sin siquiera requerir de ellos esa complicidad que les hace tan moralmente execrables como a quienes finalmente acaban obteniendo el provecho económico que arteramente prometen. Se ha presentado ante nosotros con la desfachatez de pedirnos el voto sin decir una palabra de lo que va a hacer con él. Y, parece ser, una gran mayoría de españoles está dispuesta a dárselo.

Es curioso que, lo que en otros órdenes de la vida nunca haríamos, en política estamos dispuestos a aceptar. Porque, ¿quién entregaría su hijo a un desconocido que un día se presenta ante su puerta sólo basándose en la absurda promesa de que va a hacer con él lo que al niño más le conviene? ¿Y si ese desconocido viene, además, con el único aval de unos correligionarios que en otras partes ya han mostrado sus insanas perversiones?

El Partido Popular nos pide el voto sin desvelar ni una sola de sus intenciones. Y yo acepto que a quienes sean irremediablemente peperos y a quienes intuyan que se van a ver beneficiados económicamente por su política (porque siempre lo han sido), les parezca bien. Pero todos aquellos que no son ciegos partidarios ideológicos de la doctrina aznarista, tienen que hacerse valer un poco y exigir un mínimo compromiso, especialmente los que saben perfectamente que la clásica política del PP de convertir en el negocio de unos pocos lo que es derecho de todos les va a perjudicar económicamente.

Porque en estos tiempos de imperio rampante de los mercados y de retorno de las políticas económicas thatcherianas, tenemos que aprender de la derecha: dejar de lado ideologías y votar pensando en el bolsillo. Pero en el nuestro, no en el suyo.

martes, 8 de noviembre de 2011

El debate del debate.

Curioso mundo éste en el que lo más importante de un debate entre los dos candidatos a Presidente del Gobierno de la Nación (ahí es nada) para los próximos 4 años, es discutir sobre quién lo ganó.

Porque esto no es un partido de fútbol, en el que gana quien termina los noventa minutos con el marcador a su favor. No. Aquí hay que establecer unos parámetros, más o menos subjetivos, para dar un veredicto.

Un ingenuo podría pensar que quien tiene un buen programa y lo presenta mejor es el que gana. Pero ingenuos quedan pocos (o muchos: ya veremos el 21 de noviembre). Parece que de lo que se trata es de ver quién se sale con la suya: Rubalcaba de justificar la política del anterior gobierno y de presentarse para el futuro como el garante de la conservación de las conquistas sociales de los trabajadores, y Rajoy de mantener oculto su programa, de no decirnos que va, como suele hacer la derecha, a gobernar para los que lo necesitan menos.

Los medios hoy, en general, dicen que fue Rajoy quien mejor lo hizo, esto es, que logró salir del debate sin desvelar uno solo de los cogotazos que nos tiene preparados para la próxima legislatura. Y para ello no tuvo reparos en decir que él no se había leído su propio programa (eso ya lo sabíamos todos: la única lectura que se le reconoce en los últimos años es el Marca).

Y ahora, ya que no hay más debates, a los ciudadanos nos toca elegir: al aclamado como ganador del debate, o a quien sólo ha conseguido sacarle al otro que ni se ha leído su propio programa ni le interesa lo más mínimo lo que ponga en él.

Queda un último esfuerzo para que los tres millones de españoles que dicen que irán a votar pero que no saben (o no quieren decirlo) a quién, reflexionen sobre qué partido está en condiciones de garantizar mejor que el tránsito por los años duros no se va a hacer recortando derechos, y sobre qué partido va a aprovechar la coyuntura para terminar con las conquistas sociales de los ciudadanos y, de paso, hacer objeto de negocio todas y cada una de ellas. Tampoco estaría de más esta reflexión en los presuntos izquierdistas que nunca votan porque todos son iguales (de los anarquistas de derechas mejor no hablar, porque éstos sí que cada cuatro años son fieles a la llamada del cornetín pepero).

Habida cuenta de que en Madrid la Espe sigue sacando mayoría absoluta pese a las barrabasadas que viene haciendo legislatura tras legislatura, yo no soy muy optimista en lo que al número de ingenuos se refiere...

sábado, 20 de agosto de 2011

Siria Capital Madrid.

Ayer pudimos ver en televisión, casi sin solución de continuidad, imágenes del brutal comportamiento de los soldados sirios con los disidentes detenidos (patadas, pisotones, puñetazos…) e imágenes del chulesco y no menos brutal, arbitrario e indiscriminado comportamiento de la policía nacional en Madrid. La única diferencia era que los ciudadanos sirios estaban atados, con los ojos vendados y metidos en un camión (con lo que su destino me temo que va a ser más que complicado).

Para empezar, me resulta increíble el hostil tratamiento que ha recibido la marcha laica frente a la entrega de la ciudad a los representantes de las sectas católicas ultraconservadoras, con total desprecio a nosotros, los ciudadanos que pagamos los impuestos que luego utilizan como quieren.

Parece que esos muchachitos pueden hacer lo que les dé la gana, ahora hasta colarse en el metro. Sin embargo, quienes reclaman el cumplimiento de la Constitución son reprimidos a palos por quienes están obligados a defender los derechos de todos los ciudadanos. Porque si nosotros que no somos partidarios defendemos el derecho de los católicos, de los islamistas, de los judíos… a practicar, incluso en público, sus religiones, exigimos el respeto a nuestra ideología laica y el derecho constitucional a expresarla también en público.

Como decía, los policías sirios, perdón, españoles, han tenido un comportamiento en algunos casos criminal. Lo hemos visto todos: agresiones injustificadas, palizas a fotógrafos, porrazos a muchachas que pasaban por ahí, el bofetón del chulo con porra a una mujer (esperemos que este cobarde no se lleve “trabajo” a casa), y demás reminiscencias a grises franquistas. Esto es intolerable y el responsable, al tiempo que es procesado si procede, tiene que ser despedido. Primero el policía responsable y después quien le manda.

La Subdelegada del Gobierno en Madrid, que no sé cómo se llama ni me importa, tiene que, o bien marcharse a casa, o bien entrar a saco en los responsables directos de los abusos policiales. Y si esa señora se limitaba a cumplir las órdenes del Ministerio del Interior, entonces tiene que marcharse quien las dio. Y si se llega al Ministro, pues se llega.

Bastante nos cuesta explicar las medidas económicas regresivas del gobierno progresista para ahora tener que lidiar también con la brutalidad policial y el cercenamiento de la libertad de expresión de los ciudadanos. ¿Qué nos va a quedar como seña de identidad, ZP?

jueves, 23 de junio de 2011

El éxito de la corrupción moral vasca.

Ya se consumó el asalto al poder de Bildu/Batasuna/ETA. Por si alguien lo dudaba, el discurso del nuevo Diputado General de Guipúzcoa, Martín Garitano no deja lugar a engaños: conflicto vasco, victimización de los verdugos, negociación ETA-Estado, asesinos entre los invitados a la toma de posesión y demás lindezas.
Esta alta representación, unida a la toma del poder en cientos de ayuntamientos, refleja el éxito, no de una ideología, que se puede ser independentista sin ser filo-asesino, sino de un estado de vileza moral de una parte importante de la ciudadanía vasca.

Hablamos, y con razón, de la degeneración ética de los valencianos, que apoyan mayoritariamente a un gobierno mordido por la corrupción económica. ¿Qué no pensar de esos ciudadanos que votan a los que asesinan, coaccionan y han convertido el País Vasco para aquellos que no comulgan con los independentistas en un campo de concentración?

Ya se ha dado el primer e importante paso: desproteger a los amenazados por ETA. Ahora, con un montón de dinero para gestionar y mucho poder e información para coaccionar, el itinerario de ETA para la limpieza étnica del País Vasco está más despejado.

El País Vasco recuerda los inicios de la Alemania nazi, en la que gracias a los votos de millones de “ciudadanos de bien”, asesinos psicópatas tomaron las riendas de un país mientras aquéllos les jaleaban y la mayoría de los demás miraban para otro lado cuando los trenes llenos de judíos pasaban por delante de sus casas. Porque también para otro lado miran los “honorables” votantes de los partidos nacionalistas, que en ningún caso tienen como primer punto de su orden del día el respeto a los derechos humanos de sus conciudadanos, el derecho a discrepar de sus vecinos de escalera. Unos mueven el árbol y otros recogen sus frutos, Arzallus dixit.

En el País Vasco hay centenares de miles de “ciudadanos de bien” que no merecen, habida cuenta de su bajeza moral demostrada con el voto, otro calificativo que el de escoria. Uno de ellos, ahora, es Diputado General. Ahora, y vista la pifia del Tribunal Constitucional, no nos queda otra que confiar en el Ministerio del Interior. Que sea cuanto antes. 

miércoles, 8 de junio de 2011

Ideología, estupidez y victoria electoral del PP.

Cuando un gobierno que como el de la Comunidad de Madrid ha maltratado hasta el infinito a los ciudadanos; que ha agredido a todos y cada uno de los sectores sociales y profesionales (con la excepción, eso sí, de los empresarios aguirristas); que se ha visto salpicado por tramas de corrupción organizadas; que ha degradado los servicios públicos como nunca hasta ahora; que ha repartido entre los amiguetes los mejores negocios de la región; que se ha convertido en una lacra para todos, incluidos sus compañeros de partido; cuando un gobierno tan nefasto vuelve a conseguir que la mayoría de esos ciudadanos a los que ha perjudicado vuelvan a confiarle su voto, estamos ante una situación que merece un análisis detallado. 

Sabemos ya que los ciudadanos de derechas votan siempre a los suyos. Independientemente de lo que hagan. Votan contra la izquierda, aunque la derecha les esté hurtando derechos y servicios que por derecho les corresponden. Por el contrario, los ciudadanos de izquierdas en este país no tienen tan altas cotas de fidelidad. Habiendo en España una mayoría sociológica progresista, sin embargo el apoyo de estos ciudadanos a partidos de izquierdas, es más limitado y condicionado. 

Así, cuando alguna circunstancia, como fue la guerra de Irak, agita conciencias y corazones, los progresistas dicen basta y se movilizan para echar a la derecha del poder. Pero cuando esto no sucede, entonces hay muchos que “se la cogen con papel de fumar” y encuentran cualquier excusa para quedarse en casa y no dar su voto a alguno de los partidos más cercanos a su ideología. La exigencia de los ciudadanos de izquierdas hacia la acción política de los partidos de progreso hace que, en ocasiones, ésos no tengan reparo en entregar a los conservadores el poder por un quítame allá esas pajas.

Por eso el PP se afana en desprestigiar la política. Su objetivo fundamental es hacer cundir el desánimo entre la ciudadanía y fomentar la abstención, mayoritariamente de izquierdas. Ya no propone nada, sólo critica, emponzoña y hace demagogia.

Luego están los imbéciles. El otro día entrevistaron a un joven en silla de ruedas en la Puerta del Sol, que criticaba al gobierno socialista porque con la Ley de Dependencia lo único que pretendía era dejarle en casa a cambio de un sueldo. Yo no sé si a tamaño majadero, su madre, harta como estará de limpiarle el culo, le habrá echado a patadas de casa. Seguramente no, porque las madres, no como yo, lo entienden y perdonan todo.

El PSOE está así en una encrucijada imposible: aquéllos que más se benefician con su acción de gobierno no dudan en darle la espalda a las primeras de cambio, mientras que del reservorio de votos de la derecha (incluidos los “dependientes”) no va a sacar nada aunque les ponga un piso con piscina.

Y lo malo es que el número de necios no para de crecer.

martes, 17 de mayo de 2011

¿Es éste el futuro del socialismo?

Asombrado estoy del caso de Dominique Strauss-Khan. Y no porque haya intentado violar a una camarera, cosa que entre esta gentuza acostumbrada a obtener siempre lo que quiere no llama la atención en demasía.

Estoy asombrado porque resulta que este personaje, por más datos multimillonario y Director Gerente del Fondo Monetario Internacional, era la baza del Partido Socialista Francés para desbancar a Sarkozy en las próximas elecciones presidenciales galas.

¿Estamos todos locos? ¿Con qué cara puede un partido llamado socialista proponer como líder a un individuo que marca la política económica más reaccionaria del planeta, y que mientras obliga a los países en desarrollo a apretarse el cinturón hasta que ya no quedan agujeros, él se aloja en un hotel de a 3.000 dólares la noche? Y luego nos quejamos de la desafección de la gente por la política.

Yo, en esta tesitura, me quedo con Sarkozy, porque si este es el futuro del socialismo, yo me bajo en la próxima.

lunes, 18 de abril de 2011

Otra vez el execrable traidorzuelo.

No os hacéis idea el asco que me da sacar a este infame personaje en mi blog. Ya lo hice una vez y ahora, por un motivo similar, vuelvo a hacerlo. El expresidente Aznar, ha vuelto a hacer gala de su faceta de vil traidor para desprestigiar a España en el extranjero, poniendo en duda que podamos hacer frente a la deuda del Estado. Él sabe que eso es mentira, pero le da igual. No le importan los sacrificios que está haciendo el pueblo español para garantizar esos pagos. Él miente para hacernos daño a todos, creyendo así que entonces su encanijada figura se agigantará.
José María Aznar es un personaje amortizado para la política española. Él lo sabe, y por eso no le importa mentir para tratar de hacernos daño, tal y como ya mintió con las armas de destrucción masiva de Sadam Hussein, y con la autoría del atentado en los trenes de Madrid, que él provocó metiéndonos en la guerra de Irak, y que se empeñó en asegurar que era ETA cuando fue Al Qaeda (no olvidemos que él llamó personalmente a los directores de los periódicos para que difundieran esa mentira).
Pero no sólo eso, el vil traidor además se complace en pisotear los principios fundamentales en los que se basa el mundo civilizado y occidental, defiendo a un tirano que masacra a su pueblo de manera inmisericorde. Seguro que él se siente cómodo entre Gadafis y otra escoria similar (Dios los cría…).
Afortunadamente, todo esto lo ha dicho en un inglés ridículo e incomprensible, en la misma línea del que chapurreaba Franco en esos NoDos tan divertidos (de casta le viene al galgo).
Pero esto no le puede seguir saliendo gratis. Actuemos: todos aquellos que sean clientes de ENDESA (yo ya me borré), de donde este miserable cobra un buen sueldo por ser “consejero”, que se den de baja ya.

jueves, 17 de marzo de 2011

La manzana envenenada (o ladrones sin fronteras).

El primer ordenador que me compré fue un Mac. Durante los meses siguientes pude comprobar cómo el sistema operativo cambiaba con la rapidez del rayo y, prácticamente cada año, había que comprar uno nuevo, todos con nombres de felinos (seguramente porque siempre se quedan con algo entre las uñas). Se me colgaba igual o más que un PC, los programas que más utilizaba (ideados para Windows) estaban en un versión superada hacía años en ese entorno, se me rompió la placa base del ordenador a las primeras de cambio, había programas (incluso de Apple) que iban más lentos que en un PC… En fin, que desde esa mala experiencia siempre me he posicionado, como el niño del cuento de “el traje nuevo del emperador”, en contra de las manzanitas, especialmente si vienen ya mordidas de fábrica.

Ahora, El País publica una noticia en la que desvela que Apple factura todas las compras que se realizan en España de sus “magníficos” gadgets (como el tablet sin puerto USB, el teléfono que se queda sin cobertura si te lo pegas “demasiado” a la oreja…) en ese paraíso fiscal arruinado que es Irlanda, con lo cual, de los más de 100 millones de euros que tendría que cotizar en España por sus 1.400 millones en ventas y 400 millones de beneficios, apenas deja aquí dos.

Por supuesto que los adalides del liberalismo radical (los gilipollas de toda la vida, para entendernos) aplauden la estrategia de Apple, pero cualquier persona de bien, se da cuenta de que esto es un fraude de ley de libro y no debería permitirlo ningún gobierno de un país no bananero, como nos gusta pensar que es España. Apple se está lucrando con el mercado español y, sin embargo, no deja aquí ni un dos por ciento de lo que debería. Una empresa española que quisiera competir con Apple, de entrada partiría con una desventaja económica e impositiva considerable. ¿Es esto libre competencia?

En un momento en que se han hecho recortes sociales considerables para sanear las cuentas públicas de España, son inadmisibles ejercicios de ingeniería fiscal (otros dirían de fraude fiscal) como éste, que seguro que no es el único.

Esto sí que es un escándalo.

lunes, 7 de marzo de 2011

Infantiles.

El gobierno ha puesto encima de la mesa una serie de medidas de urgencia para controlar el gasto energético, y la que ha provocado más enfado y debate es la de rebajar el límite de velocidad en autovías a 110 km/h.
La acritud que ha despertado tal medida entre los comentaristas políticos, ha hecho que se vierta más tinta sobre esta cuestión que sobre el problema de fondo que lo provoca o, al menos, que lo acentúa, la guerra civil en Libia.
Una medida tan insignificante, que apenas afecta a nadie de manera grave y continuada, se convierte en titular de periódicos, radios y televisiones y, por ello, se traslada a la ciudadanía como un enorme problema que se cierne sobre sus cabezas de manera más terrible que el paro o la pérdida de derechos laborales.
A mí me parece que lo único que se puede decir es que vivimos en un país de infantiles, de niñatos malcriados que se enfadan cuando papá les quita el coche el fin de semana o cuando no les permite llegar a casa después de las 12. Yo todavía no he salido a la carretera desde la aprobación de la medida, y cuando lo haga, en recorrer los 500 km que separan mi casa de mi principal destino fuera de ella, tardaré apenas 20 minutos más que antes sobre un total de unas 5 horas de viaje (porque no todo el trayecto se hace por autovía). ¿Y esto es para tanto? ¿No es más importante la justificación del presunto déficit tarifario de unas compañías eléctricas que pagan sueldos millonarios a sus directivos y reparten jugosos dividendos entre sus accionistas? Pues eso, ¡INFANTILES!

jueves, 10 de febrero de 2011

La Sexta se pasa al PP.

En sus inicios, la Sexta tomó partido por las ideas progresistas. Sus programas de humor, sus informativos, sus comentaristas, marcaron una línea propia e identificable. Por un lado alejada de los rancios tics de la tradicional ideología reaccionaria de la derecha española, y por otro cargados de una ironía que les separaba también de otros medios cercanos ideológicamente.

Pero las cosas parece que han cambiado. Tengo que reconocer que esto no se nota aún en su programación. Ayer mismo estuve delante del televisor desde el informativo de la noche hasta el programa de Buenafuente, pasando por el Intermedio de Wyoming y los dos capítulos del Mentalista. Ni una señal de este indudable cambio de acera. Supongo que se irá haciendo patente según se vayan acercando las elecciones. Podremos entonces ir identificando signos evidentes del acuerdo alcanzado entre la dirección de la Sexta y la cúpula del PP para compartir recursos, y por tanto complicidades.

Hasta el momento, esta alianza (popular, claro) se ha concretado en la cesión al PP por la cadena que preside Emilio Aragón de los guionistas de Wyoming y Buenafuente para así aliñar de ingenio el triste discurso pepero. No es posible explicar de otro modo la frase de la Concejal(a) de Medio Ambiente (¿!!?) del Ayuntamiento de Madrid, la ilustre Ana Botella de Aznar. Tamaña pavisosa no ha podido componer solita la frase con la que ningunea la importancia de la contaminación que azota la capital de España, diciendo que lo que realmente asfixia a los madrileños es el paro.

En línea con esto, me he enterado de que el PP va a utilizar un nuevo eslogan publicitario para los próximos compromisos electorales. Será de este estilo: “no tenemos propuestas, incluso llegamos a ser incompetentes, pero tenemos una gracia…”.

sábado, 15 de enero de 2011

Otra vez Aznar.

Esa mirada aviesa...
Si José María Aznar hubiera sido actor, habría sido uno de esos actores de carácter especializados en un papel concreto. Nadie se imaginaría a Ernest Borgnine haciendo de galán, a Karl Malden de hombrecillo pusilánime o a Gracita Morales de Reina de Inglaterra. Yo siempre he visto a Aznar con el perfecto físico, la apariencia exacta del traidor de película de serie B. No un espía, un quintacolumnista o un agente secreto, sino aquel personaje execrable que, presuntamente amigo de toda la vida del protagonista y depositario de su total confianza, vive sin embargo preso de una envidia y un rencor ancestrales hacia él, reduciéndose su papel a la búsqueda de un momento de debilidad para entregarle al enemigo.

El espectador llega a dudar si el actor encasillado en un mismo personaje termina por parecerse a éste, o si se da el proceso inverso, esto es, que determinados actores con una personalidad específica son escogidos para que la representen sobre las tablas. Johnny Weissmüller terminó sus días en el psiquiátrico gritando como Tarzán. No sé si Agustín González iba gesticulando y dando gritos por la calle cuando fue descubierto por algún director con un “papel de Agustín González” disponible.

Tampoco sé cuál es el caso de Aznar, si ha sido siempre un traidorzuelo a los intereses de España o ha sido el ejercicio de este papel autoimpuesto lo que ha acabado por identificarle con él y, así, aprovechar cualquier micrófono y cualquier foro para hablar mal de España, que no de su Gobierno, poniendo a los pies de los caballos los intereses de la Nación entera.

miércoles, 12 de enero de 2011

¿Quién es María Luisa Cava de Llano y Carrió?


Una vieja luchadora por las libertades.
 Asómbrense, es la Defensora del Pueblo en funciones tras la marcha de Enrique Múgica. El curriculum que presenta para hacerse merecedora de tal cargo es impresionante: irrumpe en política en Alianza Popular, pasa al PP, donde la nombran subsecretaria (ni siquiera secretaria) del partido en las Islas Baleares. A partir de ahí, y de 1993 a 2000, diputada en Cortes (¿alguien ha visto alguna vez su cara en la tribuna del Parlamento? Yo no.). Su lucha por las libertades cívicas es desconocida. Vamos, inexistente.

Pero ahora se ha destapado como adalid de los débiles ante los fuertes. Esta señora no ha tenido reparos en decir que quiere una ley del tabaco que "concilie intereses" y que "no perjudique a nadie" porque, a su juicio, "la gente ya está harta de prohibiciones y necesita libertad de movimiento para discernir entre lo que molesta o no a los demás".

De esta flor sólo puede sacarse una cosa en claro: Doña Marisa (o su señor esposo) fuma.

“Una ley que no perjudique a nadie”. A los no fumadores la única ley que no nos perjudica, visto lo sucedido con la anterior, es una ley que obligue a los fumadores a que nos respeten, ya que nunca jamás lo han hecho voluntariamente (¿alguien ha visto a algún fumador en un bar preguntar si molesta a alguien su insalubre vicio?).

“La gente está harta de prohibiciones”. ¿De repente y cuando se aprueba una ley que defiende a la mayoría de la población (70% de españoles que no fuma) frente a los adictos a la nicotina? Su partido de toda la vida, Alianza Popular, abogaba hasta por la prohibición del divorcio (y no digamos del Partido Comunista), señora mía.

“Necesita libertad de movimiento para discernir entre los que molesta o no a los demás”. Pues muy bien, como según su teoría es cada individuo quien tiene que decidir lo que molesta o no a los demás, comprenderá usted que yo tenga la libertad de movimiento necesaria para decidir que llamarle incompetente e ignorante no tenga porqué causarle la más mínima de las molestias.

domingo, 9 de enero de 2011

Nicotina, alquitrán y Francisco Álvarez Cascos.

Pues que haya suerte!!
Dos estupendas noticias para abrir el año (ya era hora): la abolición de la obligación de fumar para quienes no deseamos hacerlo en lugares públicos, y la escisión (aun a pequeña escala) de la derecha más extrema del PP.

Con respecto a la primera, no encuentro manera de expresar mi agradecimiento a quienes lo han hecho posible. Ahora sólo queda exigir a los poderes públicos competentes su cumplimiento (que parece está siendo generalizado) y la sanción ejemplarizante para esos pocos hosteleros que han decidido que su particular antojo está por encima de lo establecido por la voluntad general de la nación expresada a través del Parlamento, en una ley aprobada con el consenso general de todas las fuerzas políticas.

La segunda noticia no es tan importante para el día a día del ciudadano medio, pero su alcance político puede ser enorme. La refundación de la antigua Alianza Popular en el Partido Popular supuso la inclusión en él (no la desaparición como creyeron algunos) de los grupúsculos tanto políticos como sociológicos, de la más rancia extrema derecha franquista de este país. Fuerza Nueva desapareció del mapa político español, y su electorado pasó a engrosar sin solución de continuidad las filas del PP. Esto, que en su momento suscitó el aplauso general, dio lugar a lo que sucede siempre en estos casos: los extremistas acabaron por hacerse con las riendas de la organización que parasitaron. En el PP había sucedido ya con esa “derecha sin complejos” que gobernó España hasta el 2004, y cuyo adalid era, precisamente, el ínclito Álvarez Cascos.

Esta derecha entre la derecha, jaleada por el mismísimo José María Aznar, su líder natural, no puede consentir el verse relegada a la cuarta fila que le corresponde si es que el PP quiere presentarse, como es exigido para ganar las elecciones generales, como un partido centrado. Muchos habían amagado antes, incluida la propia “lideresa”, pero ha tenido que ser el “Macho Cascos”, quien haya tomado la iniciativa de lo que puede ser la aparición de un “tea party” a la española (vista la bronca personalidad de su líder asturiano, un “cazalla party”).

Buena noticia, insisto. No ya por el perjuicio electoral que esa división supondría para el conjunto de la derecha, sino porque siempre es bueno aclarar posiciones, saber qué tipo de derecha nos quiere gobernar, y si es acaso esa que ha estado lamiéndose las heridas en su oscura caverna desde la desaparición de su añorado caudillo.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

De jueces y prevaricadores.

Noticias sobre resoluciones chocantes de nuestros jueces nos llegan con frecuencia desde escandalizados medios de comunicación. Hay que reconocer que a veces ese escándalo nace de la ignorancia de los periodistas, que desconocedores del Derecho, no comprenden las consecuencias de su recta aplicación. Otras veces, sin embargo, ni los más eximios juristas pueden dar una explicación medianamente razonable o coherente de las insensateces de sus señorías.

En nuestro país es rara la condena por prevaricación (resolución injusta dictada a sabiendas de que lo es) de un juez o magistrado. Algunas ha habido, cierto, pero en la mayoría de las ocasiones, sentencias con un innegable tufo a prevaricación se liquidan con un recurso judicial ante la Sala correspondiente. Y el fiscal, seguramente por un resabio corporativista, no va más allá.

Anteayer mismo conocimos el auto de la Audiencia Provincial de Castellón en el que retorciendo la ley al más puro estilo Federico Trillo, se declaran prescritos determinados delitos fiscales de Carlos Fabra, personaje santo y seña de la política valenciana del PP. El Ministerio Fiscal, por supuesto, recurrirá, pero ¿es eso suficiente? ¿No nos encontramos ante una de esas resoluciones escandalosas tan inexplicables como injustas? ¿No sería conveniente añadir a la revisión jurídica del auto, la de la conducta de quienes lo han dictado? Porque a mí me parece que este tipo de resoluciones emitidas por órganos jurisdiccionales locales en cuestiones que involucran a políticos de la zona, como sucedió en su día con los trajes de Camps, pueden tener un fundamento diferente al que sugiere la propia norma aplicable.

La mujer del César no sólo tiene que ser honrada, sino también parecerlo. La más mínima sospecha de contubernio entre el poder político y el judicial debe investigarse a fondo para, en su caso, enviar a la cárcel a quienes hubieren traspasado la línea que separa la incompetencia o la mala praxis jurídica de la mala fe. Porque si no, sería lícito pensar también que detrás de esas demandas de poderes judiciales propios por parte de determinadas Comunidades Autónomas no se esconde sino el deseo de controlar políticamente a los órganos jurisdiccionales que en un momento dado van a ser competentes para juzgar a los políticos que los gobiernan.

Y es que tiene narices que en España se vaya a enviar a la cárcel por prevaricación al juez Garzón por investigar los crímenes del franquismo, mientras que quienes utilizan sus estrados para garantizar la impunidad de políticos corruptos o, al menos, como instrumento de su ideología política, no sólo queden también impunes, sino que, además, sean beneficiarios de ascensos en su carrera profesional u otras prebendas políticas obtenidas como pago a sus servicios.

Todo ello presuntamente, claro.

jueves, 23 de diciembre de 2010

¿Cómo que no piensa dimitir?

Una ministra trabajando para el PP.
Con todo descaro la ministra Ángeles González-Sinde dice que no piensa dimitir. Señora González-Sinde: usted ocupa un cargo por delegación de la industria del entretenimiento (no me atrevo a poner cultura, porque no creo yo que engendros como el Aserejé, Ahí viene Condemor o las memorias de Mario Conde merezcan ese calificativo, que son palabras mayores), y en defensa de ella ha intentado colar una normativa flagrantemente atentatoria contra los derechos civiles de los ciudadanos. Además amparándose en un gobierno socialista sustentado por un partido político en el que no milita.

A mi esta desvergüenza me recuerda a la del felizmente destronado lehendakari Ibarreche, que tras montar la que montó con su famoso plan, y ser éste rechazado en el Congreso por una abrumadora mayoría (¡qué gran discurso de Rubalcaba!) siguió dirigiendo su gobierno impasible el ademán.

Señora González-Sinde: usted ha fracasado en su torticera misión. Una misión servil de unos intereses económicos muy determinados y ajena a la mayoritaria voluntad del electorado que ha contribuido a que usted sea ministra de España (ni en sus mejores sueños…). Un electorado que tiene auténticos problemas para justificar medidas tan injustas y tan poco socialistas como el canon digital o el abusivo cobro de derechos de autor por la representación de una obra de teatro en un colegio o por la colocación de una radio en una peluquería.

Así que haga sus maletas, vuelva a sus películas, y dé gracias por esa magnífica pensión vitalicia que le va a quedar y que todos pagaremos con esos años de trabajo (trabajo de verdad) extra que otro ministro “socialista” nos va a imponer a todos los curritos de este país.

viernes, 10 de diciembre de 2010

Los riesgos de vivir en un mundo irreal.

No le demos más vueltas. Lo que les ha pasado a los controladores no es más que la consecuencia de vivir en un mundo irreal.

Un chaval de veintipocos años sin más formación que la de un diplomado universitario (antes) o un bachiller (ahora) que de la noche a la mañana consigue un empleo con una remuneración de 300.000 euros al año (o más, mucho más), con sólo 1.200 horas de trabajo anual, con billetes de avión gratis, con una retirada a los 55 años con el sueldo completo, con muchísimo tiempo libre y muchísimo dinero para gastar en lo que quiera, amparado por un sindicato que le hace creer que su poder sobre la empresa y la sociedad es imparable… Así es fácil pensar que todo el monte es orégano y no darse cuenta de que todas esas condiciones de trabajo extraordinarias tienen que llevar también aparejada una responsabilidad extraordinaria. Ya dije en un post anterior dónde tenían que mirar los controladores para ver al culpable del “deterioro” de sus condiciones de trabajo y por qué (http://estabanavisados.blogspot.com/2010/08/tanto-va-el-cantaro-la-fuente.html). Pues bien, ahora, la irresponsabilidad de algunos de ellos y el hartazgo del Gobierno y del Estado (nunca mejor dicho) va a terminar con muchos de sus privilegios, incluidos sueldo y horario. Bienvenidos al mundo real (aunque seguro que al final no es para tanto).

lunes, 29 de noviembre de 2010

El barril de amontillado.


Así se las ponían a Fernando VII.

Como es sabido, en ese relato, Poe nos cuenta cómo, con la excusa de dar a probar un vino a un enemigo, el protagonista urde una trampa para asesinarlo. Sólo dos diferencias con el tripartito que ha gobernado Cataluña en los últimos cuatro años: aquí son tres los personajes y el asesinado es el anfitrión. Porque esto es lo que ha sucedido en Cataluña: el enredo del PSC-PSOE con, sobre todo, Esquerra Republicana de Cataluña, ha llevado al partido del President Montilla a cosechar una derrota electoral sin precedentes.
Ahora toca la reflexión y el análisis de los resultados. Según el medio o el comentarista político que se consulte, las razones de este descalabro son tan diferentes como la noche y el día, y no es más que un ejercicio de pérdida de tiempo el tratar de comprender qué ha llevado a un votante del PSC-PSOE de hace cuatro años a no votarle esta vez o, lo que es peor, a votar a otro partido diferente (o de derechas y “españolista” –PP- o independentista). Cada uno tendrá sus razones.
Creo que más que averiguar el porqué ha sucedido esto, hay que constatar el cómo ha sucedido, lo que es bastante más sencillo, pues se trata tan sólo de una objetiva descripción de la realidad (y aquí no caben opiniones divergentes). Y digo que es sencillo, porque en esta piedra (el pacto de gobierno con un partido que tiene como principal seña de identidad la búsqueda de la secesión de una región de España) el PSOE ya ha tropezado más veces. Ya lo hizo en Galicia y, en otro momento, en el País Vasco. En todos los casos la recompensa ha sido la misma: el abandono del electorado.
La política en un país “normal” se divide en partidos de derechas y de izquierdas. En España, además, hay partidos que a cualquier otro aspecto anteponen su condición de independentista, el deseo de desgajar de España una parte de su territorio. No importa a qué acuerdos se llegue con ellos, qué contrapartidas se ofrezcan, qué diseño del mapa político se haga que no van a torcer el objetivo que las da razón para existir, y estarán siempre listos, como hizo el PNV, para apuñalar por la espalda a sus ingenuos compañeros de viaje y echarse en los brazos, incluso, de asesinos convictos y confesos con sólo que compartan ese supremo fin.
Sabido es que el PSC es, en principio, un partido autónomo federado al PSOE, lo que le diferencia de todas las demás “ramas” autonómicas del partido. Parece que esto es lo que origina esas dos tan cacareadas “almas” que en él concurren, una española y otra más nacionalista. Desconozco, no obstante, si ese evidente nacionalismo presente en muchos dirigentes del PSC-PSOE produce en ellos ensoñaciones independentistas. Quiero suponer que no, ya que la secesión de territorios es una opción ausente del ideario del PSOE y, además, para eso ya están otros partidos. No obstante, sí que aprecio desde hace mucho tiempo una especie de complejo en el PSOE nacional (y también en el alma española del catalán) que pasa por la consideración de que lo natural para un catalán es ser nacionalista; que no hay que quedarse fuera de cualesquiera procesiones que reclamen más competencias, más identidad, más diferenciación entre España y Cataluña. A mí, sin embargo, me produce sonrojo ver a Montilla, nacido en un pueblo de Córdoba donde vivió hasta los 16 años, ayudarse de una “chuleta” para escribir correctamente una dedicatoria en catalán en un libro de firmas, al tiempo que carga contra el Tribunal Constitucional por emitir una sentencia sobre el Estatut que no se aparta del enunciado literal de la Constitución, ese “contrato” que firmamos todos los españoles y que no puede modificarse por el deseo unilateral de unos pocos habitantes de una región determinada. Y en esto también hay que hacer pedagogía y mostrar a la ciudadanía que, en Cataluña, tan normal es hablar castellano como catalán, y que ser catalán, o incluso catalanista, no es contradictorio con ser español, como tampoco lo es ser vasco, andaluz o madrileño. Lo contrario lleva a lo que ha llevado el tripartito, a un auge de los partidos y del sentimiento independentista por un lado, y al refugio de los que no lo son y no tienen una conciencia social clara, en partidos que, como el PP, muestran sin pudor su españolidad.
Parece que empieza a estar en juego algo más importante que gobernar un determinado territorio un par de años más o menos, y creo que ha llegado el momento de poner pie en pared y llegar al acuerdo, tácito o expreso, interno o con el PP, de no volver a pactar con partidos independentistas, con partidos cuyo empeño, por otra parte respetable desde el punto de vista ideológico, no es otro que la ruptura del país que compartimos todos. Porque, al final, el pacto con el PP en el País Vasco, está siendo bastante más razonable y rentable políticamente, que cualquier otro que se haya alcanzado con el PNV, que ha dejado al PSOE siempre como folclórica comparsa.
Y es que, empleando un símil futbolísitico, el PP y el PSOE son dos clubes diferentes, sí, pero que están y quieren estar en la misma liga. Los partidos soberanistas en cambio, son clubes que lo que quieren es disputar una liga diferente. Y yo, aunque respeto a todo el mundo, no quiero ayudarles a que avancen ni un milímetro.