lunes, 25 de octubre de 2010

Zapatones, el auténtico Príncipe de Asturias.

Cuando se publicó la noticia de la adjudicación a la Selección Española de Fútbol del premio Príncipe de Asturias de los Deportes, manifesté en este blog mi desagrado con el rumbo chauvinista que ha venido marcando este premio desde sus inicios, un rumbo que, desde mi punto de vista, lo ha desprestigiado innecesariamente.

No obstante, vuelvo a retomar el tema para expresar mi reconocimiento a la persona de Luis Aragonés, el eterno Zapatones, a quien a última hora se ha incluido felizmente en el homenaje.

España es un país muy injusto con sus héroes, y el caso de Luis Aragonés, la persona que ha conseguido, tras un siglo de intentos vanos, colocar a la Selección Española de Fútbol en lo más alto del ranking mundial, no sólo no ha sido una excepción, sino que ha superado con creces lo vivido hasta la época. Ha pasado poco tiempo y todos podemos recordar la infame persecución periodística de que fue objeto por haber cometido el gran pecado de hacer la selección que él quiso y no la que le marcaban los medios de comunicación, como había sucedido hasta el momento con todos los seleccionadores nacionales sin excepción.

Plumillas de medio pelo se permitieron el lujo de pretender enmendarle la plana a una de las personas que más sabe de fútbol del mundo. El primer entrenador español en recibir el premio al mejor entrenador del año por la FIFA, fue ninguneado, insultado y perseguido hasta la extenuación por mediocres e ignorantes. La no convocatoria de un Raúl completamente amortizado a la Selección Española fue el gran caballo de batalla de esa jauría. No voy a relatar aquí la manera en que Raúl “agradeció” al seleccionador el detalle de convocatoria para el Mundial de Alemania pese a estar todavía recuperándose de una lesión, porque, pese a ser vox populi, no hay disponibles pruebas materiales de ello (entre paréntesis, nunca se ha estudiado lo suficiente la relación, si la hubiere, entre el hecho de que Raúl fuera imagen de una marca deportiva tan poderosa como Adidas y la desmedida campaña mediática de apoyo a este jugador. Tampoco nadie ha dicho nada de porqué Mouriño echa a Raúl y Guti del Real Madrid antes de hacerse cargo, lo mismo -y seguramente por lo mismo- que hizo Guardiola con Etóo y Ronaldiño).

Pasada la Eurocopa de 2008, que España gana, Luis abandona el cargo de Seleccionador Nacional. “Me voy porque nadie me ha pedido que me quede”, fue su triste epitafio. Triste y vergonzoso para una Federación que le había hecho ya la cama con la designación de Fernando Hierro (¡qué gran materia gris!) como Director Técnico. Pero la anunciada llegada de Del Bosque, no supuso sorprendentemente la vuelta de Raúl, sino que el nuevo seleccionador continuó la senda marcada por Luis sin desviarse más que en el primer partido del Mundial de Sudáfrica, lo que le costó la derrota frente a una Suiza que no volvió a ganar un encuentro. El comentario que al respecto realizó Luis en la cadena de televisión para la que trabajaba fue duramente atacado por la jauría que quiere inhabilitar a su enemigo para ganarse la vida por cualquier medio relacionado con el fútbol.

Tras ganar España el Mundial por primera vez en su historia, Del Bosque reconoció a Luis su trabajo y dejó claro que él había cuidado con mimo la herencia de Luis. Esta afirmación dejó en evidencia a la jauría mediática, que rápidamente encontró otro argumento para desprestigiar a Luis: España juega como el Barça de Guardiola. Efectivamente, pero el orden de los términos es el opuesto: el Barça de Guardiola, quien se hace cargo del equipo en 2008, juega siguiendo el modelo que inició Luis Aragonés en 2004 con su nombramiento como Seleccionador Nacional. El buque insignia de ambos equipos, Xavi Hernández, recibió los galones de Luis Aragonés, porque otro, seguramente, lo hubiera cambiado por Guti a las primeras andanadas de la prensa. Afortunadamente, Luis Aragonés conservó su personalidad y criterio hasta en los peores momentos (¿quién se hubiera atrevido si no él a llevar a la Selección a un tal Güiza en lugar de a Raúl?).

Del Bosque siempre ha tributado a Luis Aragonés su parte en la estela de éxitos que le ha acompañado en ésta su etapa. Yo no niego sus méritos deportivos. No creo que Del Bosque sea peor entrenador que Luis. En este nivel todos estarán parejos. Ahora, además, tras el gesto de sacarle de su asiento para recibir también él el homenaje en la gala de entrega de galardones de los premios Príncipe de Asturias, merece todo mi respeto por su indudable calidad personal.

Sirva este post como desagravio al Zapatones de Hortaleza, una de las personas más injustamente tratadas en este país en los últimos años. Otros, seguramente, esperan a que se muera.

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